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Una de las teorías que explican el origen de la vida en nuestro planeta, la Panspermia, expone que cometas o asteroides se estrellaron en la tierra henchidos de materia biológica, sembrando la vida en forma de esporas o bacterias. Desde entonces la evolución biológica se ha manifestado en multitud de formas, entre ellas el Homo Sapiens. Desde hace cuarenta años esta especie ha ampliado el horizonte de la vida trasladándola al espacio extraterrestre gracias a un procedimiento artificial: la cosmonáutica. Este medio técnico fruto de ciencia y la cultura, es posible gracias a una característica evolutiva especifica de del Homo Sapiens: la inteligencia abstracta. Al situar la vida en el ámbito extraterrestre el hombre invierte, de ser cierta, la diseminación Panspérmica. A esta inversión la denomino Transpermia. Puesto que la vida extraterrestre es viable solo en un ambiente artificial, podemos afirmar que la Transpermia es sólo posible gracias a la cultura. Quizá la cultura pueda considerarse como parte de la evolución biológica. En todo caso la Transpermia encierra en un sólo ámbito lo natural y lo artificial, y representa para mí el espacio para la utopía. La utopía transpérmica permite un ámbito especulativo, no sólo para la mejora de la vida ultraterrena, sino para un rediseño de nuestra vida cotidiana, puesto que esta expansión conlleva la ampliación de la biosfera. Tal como la concibo esta utopía debería incidir en nuestra forma de percibir y actuar sobre el universo a través de un nuevo sistema de interfaces, en el diseño de nuevos mecanismos capaces de autorepararse y reproducirse, en aumentar las posibilidades corporales y neuronales extendiendo la noción de identidad y, por último, estableciendo nuevos sistemas de creación. De todo esto hablo en mi conferencia mecatrónica Transpermia. Y aunque soy consciente de que lo escrito es pura especulación, estoy convencido de que los diferentes ámbitos que conforman la cultura no deben considerarse como esferas estancas sino como vasos comunicantes. Y que el arte y la ciencia pueden y deben buscar puentes para establecer una relación más fructífera. Marcel.lí Antúnez Roca
Marcel.lí Antúnez (Barcelona) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona. A principios de los años ochenta funda el colectivo La Fura dels Baus. En los noventa, se desliga gradualmente del colectivo para trabajar en solitario. Desde 1994, el uso de la tecnología cobra gran importancia en su obra abarcando temas tan clásicos como el afecto, la identidad, la escatología o la muerte. Estos elementos adquieren en su obra una dimensión irónica y humana provocando una espontánea reacción en el espectador. El trabajo de Antúnez se ha presentado en diferentes museos, teatros y festivales de Europa, Japón, Australia y del Continente Americano. Entre ellos, festivales internacionales como: el EMAF, Osnabrück, Alemania; el Performing Arts de Seúl Corea; La Cena Contemporánea de Río de Janeiro y el MACBA de Barcelona, entre otros.
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