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Pedro_Garhel:_El_camino_del_corazón.

Nekane Aramburu







Pedro Garhel: El camino del corazón.

“Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca”. Este texto del Popol-Vuh viene a significar lo que fue la trayectoria de Pedro Garhel, un camino construido desde la intuición y la generosidad de un corazón que a pesar de las intervenciones quirúrgicas latía con una energía inusual. Poco antes de morir, invité a Pedro a participar en uno de los ciclos de Generación digital, proyecto centrado en la historia del arte electrónico en España a través de la narración de los propios artistas. No pudo ser. Así que queda en manos de todos nosotros reconstruir su historia y situarla en el lugar adecuado para que su labor sea conocida por quienes no tuvieron ocasión de aproximarse a ella y los que aunque teniéndola, prescindieron de acercarse a ella.

Contacté por primera vez con Pedro Garhel en el año 1994 cuando le invité a participar en los primeros encuentros de arte actual que tuvieron lugar los días 11 y 12 de noviembre en Vitoria-Gasteiz con objeto de unificar y dar a conocer espacios independientes y colectivos de artistas que estaban surgiendo en esos años.

Estos primeros núcleos de creadores agrupados en asociaciones y los gestores independientes, que vieron la necesidad de crear nuevas fórmulas para difundir aquellas propuestas que no tenían salida en los circuitos existentes por entonces, léase: el arte emergente y la creación contemporánea que estaba utilizando las nuevas tecnologías, fueron haciéndose cada vez más visibles a lo largo de los noventa. Como veterano de todos ellos estaba el Espacio P, promovido por Pedro en Madrid desde octubre del 81. A lo largo de esos años el proyecto había experimentado varias etapas en las que fueron incorporándose la energía de otras personas como: Rosa Galindo, Alejandro Martínez Parra, Fernando Suárez, Karina Marota o Karin Ohlenschläger. Este espacio fue plató de rodaje, distribuidora y productora de vídeo, se produjeron seminarios y talleres, exposiciones, performances, acciones en vídeo, danza, música electrónica, cine experimental, eventos multidisciplinares, ediciones de revistas y libros, muchos de ellos autofinanciados o captando las primeras contribuciones de espónsores privados, a este tipo de evento. Acciones que hoy resultan familiares pero cuyos inicios se fraguaron con dificultad y básicamente en solitario, impulsados con entereza por este tipo de agentes muy activos y paulatinamente más profesionalizados durante la década de los noventa.

Espacio P, más que un proyecto de “espacio”, fue para Pedro un proyecto de vida. Programar en el espacio era parte de su obra. Una de las máximas del proyecto de Pedro, era generar complicidad, y eso procuró que el proyecto fuera evolucionando desde una clara tendencia hacia la performance. (Recuérdese que su primer nombre fue “Performance , espacio alternativo” y que promovió los primeros talleres de performance de España) hacia una línea que apostaba desde la tecnología del vídeo a las incipientes experimentaciones con realidad virtual.

No pretendía instaurarse como un espacio “alternativo”, término que le disgustaba, el asumía que teníamos que hacer las cosas que son en el momento que son, “promover lo que nos llega a las manos y hacerlo con el corazón”. El reconocimiento oficial de muchos de los artistas que pasaron por la programación del Espacio P en eventos como la Documenta de Kassel, es ejemplo de la importante función que tienen y han tenido este tipo de espacios.

Por eso, para evitar que tanto la labor de Pedro no quede en el olvido, como por la propia historia del reciente arte español contemporáneo, se hace imprescindible rescatar, documentar y reflexionar sobre este trabajo.

Nekane Aramburu